Levantamiento del proceso
Antes de programar, entender. Cómo entra el trabajo, por dónde pasa, quién aprueba y dónde se traba hoy.
Desarrollo de software a medida
Software construido sobre cómo trabaja tu empresa, en lugar de una empresa reacomodada para caber en un software.
El problema
Un archivo que alguien actualiza, otro que se copió hace tres meses, y un par de personas que son las únicas que saben cómo va realmente el inventario. Funciona hasta que crece, hasta que esa persona se va, o hasta que alguien pide un reporte de los últimos seis meses y no hay forma de armarlo sin sentarse una tarde entera.
Es un programa hecho para una sola operación: la tuya. En lugar de adaptar tus procesos a lo que un producto enlatado permite, se construyen las pantallas, los permisos y los reportes que tu equipo ya necesita. Sale más caro que una licencia mensual el primer año, y deja de salirlo cuando el producto enlatado te obliga a contratar a alguien para hacer a mano lo que no cubre.
Control de inventario y bodegas con existencias reales por sucursal. Expedientes de clientes, pacientes o estudiantes en un solo lugar. Flujos de aprobación donde cada solicitud tiene un estado y un responsable visible. Reportes que se generan solos en lugar de armarse a mano. Y accesos por rol, para que cada quien vea lo que le toca y nada más.
Un sistema que el equipo no entiende es un sistema que el equipo esquiva, y a los dos meses vuelve el Excel paralelo. Por eso diseñamos las pantallas con las palabras que ya usa tu operación, entregamos capacitación al personal que lo va a usar todos los días, y dejamos el sistema andando con tus datos reales adentro, no con datos de ejemplo.
El código es tuyo y queda documentado. No dependes de nosotros para seguir existiendo: si mañana decides moverlo a otro equipo, se puede mover. Es una condición incómoda para un proveedor y es la correcta para un cliente.
Antes de programar, entender. Cómo entra el trabajo, por dónde pasa, quién aprueba y dónde se traba hoy.
La estructura donde vive la información, pensada para que los reportes que vas a pedir en dos años se puedan armar.
Un perfil por tipo de usuario, con acceso a lo suyo. Bodega ve bodega; gerencia ve todo; nadie ve lo que no le corresponde.
Los que pides al inicio y la posibilidad de agregar otros después sin rehacer el sistema.
Sesiones con quienes lo van a usar y un documento al que puedan volver cuando entre alguien nuevo.
Un periodo de acompañamiento después de arrancar, porque los ajustes reales aparecen en la primera semana de uso.
Nos sentamos con quien opera el proceso, no solo con quien lo dirige. La diferencia entre lo que se supone que pasa y lo que pasa es donde está el proyecto.
Qué va a hacer el sistema en su primera versión, qué no, y qué queda para una segunda etapa. Firmado antes de empezar.
Cada pocas semanas ves un módulo funcionando de verdad. Los sistemas que se enseñan completos al final son los que se entregan equivocados.
Se carga información verdadera y se opera en paralelo con el método anterior, hasta que el sistema demuestre que no pierde nada.
Puesta en marcha, capacitación y un periodo de soporte con respuesta rápida mientras el equipo se acostumbra.
Varía mucho según cuántos procesos cubra y cuántos tipos de usuario tenga. Un módulo puntual —control de inventario, por ejemplo— es un proyecto de semanas; un sistema que cubre toda la operación es de meses. Lo que sí es fijo es la forma: precio cerrado por etapa, acordado antes de empezar esa etapa.
Si tu proceso es igual al de todos, compra el producto ya hecho: es más barato y está probado. El desarrollo a medida vale la pena cuando tu forma de trabajar es parte de tu ventaja, o cuando ningún producto del mercado cubre lo que haces sin obligarte a llevar procesos por fuera. Te lo decimos con honestidad en la primera conversación, aunque la respuesta sea que no nos necesitas.
Se puede construir para que sí, y a veces hay que hacerlo. Si tienes bodegas o sucursales con conexión inestable, el sistema se diseña para seguir operando y sincronizar cuando vuelve el enlace. Es una decisión que se toma al inicio, porque cambia la arquitectura.
En general sí. La mayoría de los sistemas contables y de facturación permiten importar o exportar información, y cuando existe una integración directa la usamos. Revisamos caso por caso qué permite el software que ya tienes antes de prometer una conexión.
Tú. El código fuente y la base de datos son del cliente, con su documentación. Mantenemos el sistema si quieres que lo mantengamos, no porque no tengas alternativa.
Cuéntanos qué necesitas y te respondemos con alcance, plazo y precio por escrito. La primera conversación no tiene costo.
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